La Tribuna de Andalucía – Rafa Rodríguez.-  Jerez lleva siglos demostrando que tradición y modernidad no son términos incompatibles. De sus barrios han salido algunas de las voces, guitarras y formas de entender el flamenco que han construido la historia del género, pero también artistas que decidieron, en algún momento, saltarse las fronteras y poner el compás a conversar con el rock, el blues, el jazz o cualquier sonido que pudiera enriquecerlo. De esa filosofía nace Jerez Fusión – Flamenco Global Experience, un nuevo festival que celebrará su primera edición del 10 al 13 de septiembre de 2026 y que pretende convertir durante cuatro días distintos rincones de la ciudad en laboratorios de encuentro entre la raíz y los nuevos lenguajes musicales.

La propia organización resume su propuesta con una fórmula sencilla: música y vino. Pero el programa demuestra que la idea va bastante más allá. Habrá conciertos, masterclass, mesas redondas, showcases, exposiciones, cine y encuentros profesionales, con una programación repartida por diferentes escenarios de Jerez. El festival quiere plantear una experiencia alrededor del flamenco en la que entren también el vino y el brandy de Jerez, dos elementos inseparables de la identidad cultural y económica de la ciudad.

El proyecto está impulsado por el Clúster Turístico Destino Jerez, con la colaboración del Ayuntamiento y diferentes entidades públicas y privadas. Además, tiene un significado especial dentro de la estrategia cultural de la ciudad: Jerez Fusión es uno de los proyectos surgidos alrededor de la candidatura Jerez 2031 que ha dado el salto del papel a la realidad. La intención es que la iniciativa tenga continuidad y contribuya a reforzar el posicionamiento de Jerez como escenario de creación e innovación alrededor del flamenco.

Una ciudad convertida en escenario

El festival no se concentrará en un único recinto. Esa es precisamente una de sus singularidades. La programación recorrerá salas, espacios culturales, bodegas y lugares emblemáticos como Cuarto Creciente, La Guarida del Ángel, The Sherry Gallery, Estudio La Bodega, la Alameda Vieja o la Plaza del Arenal, construyendo una especie de itinerario flamenco por la ciudad. La organización plantea así Jerez no únicamente como sede, sino como parte de la propia experiencia.

Antes incluso de la inauguración oficial habrá un aperitivo. El sábado 5 de septiembre, a las 20.00 horas, Luz Shopping acogerá el concierto de presentación con Antonio de los Ríos “El Madriles”, Jesule de la Tomasa y DJ D’Chipen, antesala de lo que llegará la semana siguiente.

Los días 10 y 11 comenzará a desplegarse el carácter más mestizo del cartel. En Cuarto Creciente, el jueves actuarán Borondo, con una propuesta entre flamenco, clásico y jazz, y Flamenco FC, mientras que el viernes pasarán por su escenario el pianista Chico Pérez, en diálogo entre flamenco y jazz, y Juan Diego Mateos junto a Soleá Gatica, dentro de una mirada contemporánea al género.

La noche se desplazará después hasta La Guarida del Ángel, donde el jueves compartirán programación Trilog, con su singular encuentro entre flamenco, jazz y sonoridades hindustaníes, y Esther Weekes’ Triana Blues, mientras el viernes llegará una Noche Flamenca Fusión-Jerez, con José de los Camarones, Alalá, Saray Jiménez y D’Chipen-El Zambo.

Son nombres y propuestas muy diferentes, pero ahí reside precisamente la declaración de intenciones del festival: entender el flamenco como una música de raíz que no necesita vivir encerrada en una vitrina. La programación oficial habla de artistas capaces de utilizar nuevas instrumentaciones, tecnologías y géneros para reinterpretar el patrimonio musical desde un contexto contemporáneo.

Raimundo Amador y cincuenta años de flamenco fusión

El gran encuentro popular llegará el sábado 12 de septiembre, a las 21.00 horas, en la Alameda Vieja. Allí, Raimundo Amador presentará De Pata Negra a Raimundo dentro de una noche concebida además como homenaje a Antonio de los Ríos “El Madriles” y a medio siglo de flamenco fusión.

El escenario reunirá a varias generaciones que han hecho del mestizaje casi una forma de vida artística: Tomasito, Luis de Perikín, Diego Carrasco, Curro Carrasco, Joselete de Mushogitano, el propio Madriles y otros invitados acompañarán una cita que conecta directamente con una historia de experimentación que Jerez conoce bien.

La presencia de Raimundo Amador tiene, en este contexto, un evidente valor simbólico. Pocas trayectorias representan de manera tan clara el diálogo del flamenco con el blues y el rock. Situarlo en el gran concierto de esta primera edición es casi una declaración de principios: la fusión no aparece aquí como una moda recién inventada, sino como un camino que artistas andaluces llevan recorriendo desde hace décadas.

Aprender, conversar y hacer industria

Sin embargo, reducir Jerez Fusión a sus conciertos sería contar solamente una parte del festival. Las mañanas estarán dedicadas también a la transmisión del conocimiento. Las masterclass ofrecerán formación en cajón y palmas, guitarra, flauta, cante, baile o bajo eléctrico, con nombres como Bastián, Juan Diego Mateos, Lara Wong, José de los Camarones, Beatriz Morales y Ricardo Piñero.

A ello se suman mesas redondas que abordarán cuestiones como “Raíz y Orígenes”, “Nuevas Tendencias” o “Industria del Flamenco”, junto a encuentros sobre la relación entre vino, brandy, música y nuevas formas de consumo. También habrá espacios de networking para profesionales acreditados, una dimensión especialmente significativa porque revela otra de las aspiraciones de la cita: no limitarse a exhibir artistas, sino generar conexiones entre músicos, promotores, productores, gestores y otros profesionales capaces de desarrollar futuros proyectos.

El programa se expande todavía más mediante exposiciones dedicadas a los jóvenes flamencos, la fotografía, las guitarras o las miradas heterodoxas sobre el género. El cine tendrá igualmente su espacio el sábado 12 en el Teatro La Gotera de la Azotea, con un coloquio y la proyección de Siete Jereles, de Pedro G. Romero y Gonzalo García-Pelayo.

Y entre una actividad y otra, el festival buscará también el contacto con la calle. Los showcases de los días 10 y 11 llevarán actuaciones a establecimientos como Damajuana, A Tu Vera, El Bujío, El 55 o La Malquerida, convirtiendo el recorrido urbano en una prolongación informal de la programación.

Flamenco que se escucha, se conversa y se bebe

Jerez Fusión llega, además, en unas fechas especialmente ligadas al vino. Su celebración coincide con las Fiestas de la Vendimia de Jerez, que este año se desarrollan entre finales de agosto y el 13 de septiembre, reforzando la conexión entre el patrimonio musical y la cultura vitivinícola. La propia programación de la Vendimia incorpora Jerez Fusión entre sus nuevas propuestas culturales.

Esa suma de música, patrimonio, vino, formación, industria y ciudad es probablemente la característica que mejor define a un festival que nace buscando identidad propia en un calendario flamenco ya muy nutrido.

La mayor parte de los conciertos serán de entrada libre y gratuita hasta completar aforo, mientras determinadas actividades profesionales, mesas redondas o masterclass cuentan con plazas limitadas o requieren inscripción.

Cuatro días pueden parecer poco para resumir un universo tan grande como el flamenco. Jerez Fusión ha optado por hacer justo lo contrario: no resumirlo, sino abrirlo. Abrirlo al jazz, al blues, al rock, a nuevas generaciones, al cine, a la fotografía, al debate profesional y, por supuesto, al vino de una tierra que conoce bien el significado de la palabra crianza.

Porque quizá la verdadera fusión consista precisamente en eso: tener raíces lo suficientemente profundas como para poder permitirse explorar nuevos caminos.