El Gobierno marroquí atribuye la reciente ola migratoria masiva hacia Ceuta a la difusión de noticias falsas y al anhelo de los migrantes de evitar la deportación. Tras días de hermetismo, el Ministerio del Interior de Marruecos hizo pública su postura oficial este domingo, confirmando la muerte de once personas en su territorio —diez ahogadas y una tras precipitarse por un cortado rocoso—, al tiempo que cuestionó el balance de entradas ofrecido por Madrid y justificó la actuación de sus fuerzas de seguridad.
De acuerdo con los datos de Rabat, el despliegue movilizó a unas 40.000 personas rumbo a Ceuta y a poco más de un millar hacia Melilla, tachando de infundadas otras estimaciones que situaban las llegadas entre 58.000 y 60.000 expedientes según las autoridades españolas. La administración alauita sostiene que su reacción inmediata, enfocada en blindar la frontera y extremar la vigilancia costera y de rescate, resultó clave para contener la crisis, resguardar el orden y evitar un mayor coste en vidas humanas.
Asimismo, las autoridades del país vecino han puesto en marcha una investigación para esclarecer el origen de los hechos. Para concluir, Rabat reafirma su compromiso como un interlocutor estratégico en el control de flujos migratorios, aunque enfatiza que la colaboración internacional debe sustentarse en el principio de corresponsabilidad y en una distribución equitativa de los esfuerzos.


